Monday, June 15, 2009

Nuevos intercambios, nuevas producciones

Hace ya bastante tiempo publicábamos en este blog un artículo en el que se hablaba de los espectáculos que habían podido llegar a buen puerto gracias a la ayuda del Trueque. Pues bien, ha pasado el tiempo, y en el último año las ayudas y las producciones se han multiplicado. Gracias a los intercambios artísticos que promueve EL APEADERO, se ha podido mejorar la factura de algunos espectáculos, especialmente los teatrales... pero sin olvidar el tema de las correcciones o arreglos musicales, la creación de webs de compañías, etc...

En el terreno teatral -de momento, el más representado en el Club- se han visto reforzadas las producciones de Liquidación por Derribo, Teatro a la Intemperie o Síndromes Teatro. Así, obras como "La mancha", "La vida no lo es todo" y "Síndromes" han llevado nuestro sello, tanto en Barcelona como en Madrid. Auguramos, además, futuras colaboraciones... algunas, muy próximas.

Thursday, April 30, 2009

10 años de los Clubs de Trueque

Aunque EL APEADERO es un Club de Trueque con características especiales (sólo se hacen intercambios relacionados con la creación artística), no hay que olvidar que estos clubes nacieron en Argentina hace justo ahora 10 años. Al menos de manera oficial, pues hay quien dice que ya se habían estructurado antes y que en algunas ciudades de ese país ya funcionaban con regularidad antes de ese nacimiento generalizado del 1999. Queremos recoger, para celebrarlo, un artículo de la revista digital AUTOSUFICIENCIA en el que los protagonistas de ese nacimiento hablan y valoran el décimo aniversario.

El 1º de mayo festejamos la creación del Club del Trueque con una gran megaferia en Bernal, la ciudad donde nació.

Y cumplimos diez años. Parece mentira, pero es así. Una década en la que ocurrieron muchas cosas que los argentinos han capitalizado para beneficio de su rica historia. Una década en la que el Club del Trueque estuvo presente como testigo y actor de acontecimientos que vivimos con angustia pero con voluntad de cambio. Sin duda ha sido un fuerte aprendizaje.

Ya nadie imagina gobernantes iluminados con aire paternal o recetas mágicas para vivir mejor. La ciudadanía aprendió la lección y se convirtió en una de las sociedades con más iniciativa, autonomía y vigor democrático. Todo esto en un mundo que nos mira mezclando sorpresa y desconcierto. Pertenecemos a un pequeño club de naciones que han tenido que atravesar crisis de toda índole para entender que la única posibilidad de transformación está en manos de cada uno y que si a esa chance se le suma la labor solidaria toda acción que se inicie se verá potenciada. Y aunque no lo creamos debemos convencernos de que eso está ocurriendo en la Argentina.

Asumamos que hoy se tiene conciencia plena de acontecimientos que antes pasaban inadvertidos. Hoy enfrentamos los problemas. Por supuesto que eso no significa poder resolverlos pero al menos se tiene noción de que existen. El hambre, la desocupación, la inseguridad, la contaminación ambiental, la educación, los derechos humanos, la justicia son incuestionables tópicos de una agenda que desborda en cualquier institución de la comunidad o gobierno estatal. Quizás en el futuro haya menos paliativos para resolver los conflictos y más medidas de fondo. Ojalá.

El Club del Trueque ha intentado sumar soluciones en ambos sentidos. En el corto plazo conteniendo la explosión social como ocurrió en el período octubre 2001-mayo 2002 (que para muchos observadores podría haber culminado en una guerra civil). ¿Cómo? Pues ayudando a vincular vecinos, familiares y ciudadanos en general en esa suerte de refugios que se dieron en llamar “clubes de trueque”. Con la templanza de los prosumidores y coordinadores más fogueados, formados en pequeños nodos que hasta ese entonces no eran más que un puñado en todo el territorio nacional y que tenían la convicción de que la reciprocidad podía dar respuesta a la crisis. Y no se equivocaron. Porque aunque no padecimos una guerra o una catástrofe natural los resultados del “tembladeral financiero” generaban los mismos efectos que un terremoto, un tsunami o un bombardeo con misiles.

Hoy, cuando oímos a los bonistas o los vemos protestando frente a los bancos de la city, lo que estamos escuchando son los ecos de esa tragedia. Para morigerarla se compraron cientos de toneladas de alimentos que asistieron a los más vulnerables en distintas ciudades del país. Se apoyaron empresas, que en procesos de quiebra o convocatoria de acreedores, encontraron en el trueque una salida posible. Hasta algunos municipios recurrieron al trueque para no paralizar tareas impostergables que debían llevarse adelante en los barrios. Por otra parte no olvidemos la labor de capacitación e instrucción realizada a través de cientos de títulos editados que difundieron conocimientos útiles para ser aplicados en emprendimientos productivos o en la vida cotidiana. Concretando proyectos de tecnología socialmente apropiada en distintos puntos del conurbano bonaerense y de todo el país. Y siempre acompañados con el trabajo en Internet, que día a día, expandió el trueque a todos los rincones convirtiéndolo en una verdadera red.

A su vez, en el largo plazo, se propuso desde el Club del Trueque una discusión profunda sobre la nueva lectura de la economía que todos los participantes o usuarios han podido poner a prueba. Con un sistema monetario diferente que pudiera sostener las relaciones entre los individuos con bases sólidas y sustentables. En eso seguimos y creemos firmemente. Sabemos que la organización adquirió visibilidad en el país y en el exterior por el escenario de caos económico y siempre entendida como mero paliativo social. Sin embargo las más importantes contribuciones del “Club del Trueque” serán los aportes conceptuales para una economía nueva.

Una economía que deberá contemplar y dar respuestas a diversos interrogantes de la sociedad: el crecimiento de la población, la crisis energética, el cambio climático, la brecha tecnológica etc, etc. Será ese el momento en el que las experiencias que hayan tenido lugar en el “Club del Trueque” adquirirán valor experimental convirtiéndose en un valioso aliado para la corrección de esas desviaciones que tiene la economía. Cambiando quizás algunas reglas y fundando nuevos acuerdos. Valorando las vivencias de una trama ciudadana que supo albergar a millones de argentinos durante la tragedia bancaria de principios de siglo. En un país en el que se exportan alimentos para trescientos millones de personas pero que paradójicamente no logra evitar que miles de niños y ancianos se mueran por desnutrición.

No nos cabe duda de que un riguroso análisis científico arrojará resultados sumamente alentadores que han tenido lugar y lo seguirán teniendo en el Club del Trueque. Nos permitirá imaginar otras alternativas que aún no han sido exploradas en los mercados. Nos permitirá bucear en mecanismos para mejorar la convivencia social. Todo ello redundará finalmente en una postergada reconciliación de la humanidad con el planeta y consigo misma.

Por todo, bien vale la pena seguir adelante y para este 1º de mayo, día del trabajador, gritar un ¡¡Feliz cumpleaños Club de Trueque!!

Sunday, April 26, 2009

Teatro en cualquier parte

Os recomendamos hoy que miréis este vídeo que nos pasa Silvana. Es una muestra de que el teatro se puede hacer en cualquier espacio, y de que sólo hacen falta voluntad y trabajo. También nos hizo gracia el hecho de que el espacio no convencional que escoge esta compañía argentina es una estación o un apeadero abandonado. Un apeadero que bien podría ser el nuestro. Disfrutad de la propuesta.
video

Friday, July 25, 2008

Proyecto grupal. The beginning


Llegó el tiempo de bañarnos en la piscina de Sil y Ger. Luego lo disfrazamos de reunión del Club del Trueque, pero nadie va a negar la evidencia a estas alturas... Bueno, quizás esta vez podamos hacer una excepción, pues la jornada vivida el domingo pasado nos dio estímulos e ideas para empezar a gestar proyectos. Quizás individuales, quizás colectivos. Quizás proyectos perdidos en un apeadero, pero proyectos a fin de cuentas.

Todo empezó de buena mañana, con ejercicios grupales, que nos ayudaron a conocernos mejor (algunos no habían trabajado nunca juntos) y que aumentaron un poco nuestra confianza. Luego, ejercicios de escritura automática, para acabar con improvisaciones surgidas de la música propuesta por los distintos participantes... Una lluvia de informaciones, que a veces parece que no van a servir, pero que al final se quedan pegadas en algún rincón de nuestras cabezas... hasta que un día, PUF, estallan y empiezan a darnos sorpresas.

Todo surgió de la propuesta de Germán de crear un proyecto grupal. Una propuesta que podía partir de un apeadero cualquiera en el que coinciden, confluyen, muchas vidas, de muchos personajes distintos... Cada uno de estos podía servir para inspirarnos, para proyectar en él nuestra capacidad de creación, nuestra fantasía. Y todos estos caminos vivenciales (también caminos artísticos), que no sabemos hacia donde podrían llevarnos, serían el cuerpo de un proyecto en el que pueden participar todos los socios del Club que lo deseen.

No sé si hemos empezado bien, si realmente ha germinado alguna idea. Pero supongo que estimular la imaginación es algo que siempre viene bien y que resulta provechoso a largo plazo. Lo hacemos tan poco, en general, que creo que es bueno hacer un entrenamiento periódico, constante, concienzudo. Y si encima se trata de artistas, es casi una obligación...

Thursday, July 10, 2008

El porqué de nombre. El porqué del logo

El Apeadero también tiene un logo, como toda buena asociación que se preste. Lo tiene desde hace tiempo, y podríamos decir que la idea original estuvo ligada -casi desde el principio- al nombre que finalmente se escogió para el Club.

¿Por qué El Apeadero? Entre los muchos nombres que se barajaron surgió, con fuerza, el de La Garita, con el significado argentino del término. Después de explicar que aquí el nombre se asociaba a términos más militares que de transporte, acabó por surgir la palabra Apeadero. Y es que lo que se quería transmitir era la idea de punto de encuentro, de lugar a partir del cual se emprende un viaje conjunto, con un destino muchas veces común... Los raíles de tren de nuestro logo, por tanto, no son ningún capricho.

Thursday, May 29, 2008

Con sello propio


El Apeadero se empezó a organizar y constituir como tal en septiembre del año 2006. Desde entonces, han sido muchos los trueques y las colaboraciones, aunque no hay que olvidar que ya se venían produciendo desde el 2004, cuando algunos de los miembros actuales del club vieron la necesidad de colaborar mutuamente para enriquecer los proyectos que tenían entre manos.

En todo este tiempo, los trabajos realizados han sido muchos y variados (arreglos musicales, revisión de partituras, grabaciones de off para documentales, orientación escénica, traducciones, etc.) pero quizás los más visibles han sido los realizados para obras o espectáculos teatrales. En en este post queremos recordar muchos de los espectáculos que han visto la luz gracias a colaboraciones -integrales o puntuales- del club del trueque.

En el 2005, la compañía Liquidación por Derribo estrena "El último invitado", en la que se podía escuchar una música compuesta específicamente para la ocasión gracias al trueque. Un par de años más tarde, el mismo grupo requeriría diversas y variadas colaboraciones para poner en pie "Carniceros de Milwaukee", que ya han visto cerca de 1.800 espectadores y que aún sigue representándose.



La compañía de teatro infantil Lajuana conseguiría poner en pie, también con colaboración del trueque, dos obras: "Badulá" y "Cuentos del Zorro, el Puma y el Sapo". Se representaron en distintos centros cívicos de Barcelona, así como en centros comerciales o en el Festival de Marionetas de la ciudad condal.


El Apeadero también ha puesto su sello en otros espectáculos, como "Històries de trens" (Liquidats Teatre) o "Quan els paisatges de Cartier-Bresson" (Adicteatre), ambas estrenadas a principios del año 2007.


Sunday, May 25, 2008

Qué es un Club de Trueque


EL TRUEQUE es un sistema tan viejo como la humanidad que ha ido enriqueciéndose a lo largo de la historia. Cuando no existía LA MONEDA, ni se había establecido ningún valor de intercambio se daba EL TRUEQUE DIRECTO. Este consistía en intercambiar productos sobre la base del valor necesidad.

Hoy, dentro de la realidad cultural y artística en la que nos movemos, se hace cada vez más necesario enriquecer las propuestas para poder afrontar los trabajos de cada uno, sin tener que recurrir a subvenciones u otras fórmulas difíciles de conseguir, y no siempre del todo efectivas. En definitiva, ese ha sido el elemento convocante, LA NECESIDAD.

Además, dentro del campo artístico, el contacto entre artistas ya enriquece de por si el trabajo de cada uno. Por tanto, no se descarta que, a la larga, el club también pueda producir sus propios espectáculos o montajes, sin olvidar, eso sí, la filosofía y los principios de los que parte.

EL APEADERO ha nacido pues de todo esto, y desde el septiembre de 2006 funciona con regularidad y va sumando, día a día, nuevos socios. Sus principios, sus objetivos y las condiciones de ingreso son las que a continuación se expresan:

Principios del club

  • El espíritu del club no es mercantilista, sino solidario.
  • Se establece en una relación de confianza y honestidad entre los miembros.
  • Exige un compromiso de todos sus miembros.
  • Los trabajos que se realicen son trabajos, no favoress.

Objetivos

  • Promover la creación artística.
  • Mejorar la calidad de los trabajos.
  • Potenciar el intercambio del artista.

Condiciones de ingreso y otras cuestiones referidas al socio

  • Para ingresar en el club es imprescindible tener necesidades y también cosas que ofrecer.
  • Las personas interesadas deben ser presentadas e informadas previamente por un socio, y deben asistir a una reunión antes de apuntarse.
  • Las personas interesadas que vengan por libre (sin ser presentadas por un socio) deberán asistir a un mínimo de dos reuniones antes de apuntarse.
  • Al apuntarse, cada socio deberá rellenar una ficha con sus datos personales y todas aquellas actividades que puede prestar al grupo. Todos estos datos serán puestos, posteriormente, a disposición de los otros miembros.
  • Las reuniones de socios se celebrarán preferiblemente cada 15 días. El día acordado, en principio, es el lunes a partir de las 19 horas.
  • Es obligatorio asistir a las reuniones, o bien interesarse por el contenido de las mismas si es que existe algún impedimento para asistir. Si se falta a más de dos reuniones sin avisar, el grupo deberá dar un toque de atención a esa persona.
  • Cada socio empieza con un saldo a favor de 15 horas, y no se debe endeudar con menos 20 horas. En estos casos, el grupo estudiará si es posible o no el endeudamiento.
  • Si en algún momento se deja el grupo, debe ser con saldo 0 o con saldo positivo.
  • La baja de un socio puede ser por voluntad propia, porque no venga a las reuniones o bien por decisión del grupo.
  • El grupo aceptará un límite de 20 socios.

Funcionamiento

  • El criterio o la medida para valorar cada uno de los trabajos que realice un miembro del club serán las horas.
  • El trabajo será valorado, entre los interesados, con libertad de “negociación”. Cada transacción se considerará individualmente.
  • El trueque es “multirecíproco”. Se hace un trabajo para alguien concreto, pero luego puedes pedir un trabajo a cualquier persona del club, y no sólo a la persona para la que trabajamos.
  • Para calcular en horas el valor de un objeto a alquilar, se tendrá que tener en cuenta la siguiente tabla:

    o Objeto de 1 a 100 € ………………… 1 hora
    o Objeto de 100 a 200 € ……………… 2 horas
    o Objeto de 200 a 300 € ……………… 3 horas
    o Objeto de 300 a 400 € ……………… 4 horas
    o Etc.

  • Para registrar las operaciones, se propone una cuartilla en forma de cuaderno. Cada socio tendrá una, y en ella constará el nombre y el número de asociado. Cuando se haga una transacción entre dos socios se apuntará la fecha de la transacción, el número de socio con el que se ha hecho el intercambio, la descripción del trabajo, el número de horas a favor, el número de horas en contra, y el saldo resultante. La transacción se tendrá que apuntar en los dos cuadernos –el del socio que pide el trabajo y el del socio que lo realiza-, y cada socio deberá firmar en el cuaderno del otro, conforme el acuerdo queda hecho.
  • Cada cierto tiempo se recogerán todos los cuadernillos y se procederá a anotar todas las operaciones en un archivo informático. De esta manera se llevará un control sobre las horas de cada socio, sobre los trabajos realizados y, en general, sobre el buen funcionamiento del club.
  • El socio no está obligado a hacer todos los trabajos que se le propongan, pues puede haber diversos motivos para ello: falta de tiempo, falta de entendimiento con la persona que le propone el trabajo, etc.
  • Los proyectos que cuenten con el trabajo de algún miembro del club deberían hacer constar, ya sea en la cartelería, los programas de mano o cualquier otro material impreso, el logo o el sello del Club del Trueque.